Platos típicos de Córdoba
La cocina cordobesa es el resultado de siglos de historia y mezcla de culturas. En sus platos se reconoce la herencia romana, árabe y andaluza, así como el aprovechamiento de los ingredientes de la tierra: aceite de oliva, verduras, legumbres, carnes y especias.
Lejos de una cocina en exceso sofisticada, aquí manda la tradición, el sabor intenso y las recetas que pasan de generación en generación. Este recorrido que desde Tienda Abrasador te traemos por los platos típicos de Córdoba nos sirve para descubrir cómo la ciudad ha sabido conservar su identidad a través de la comida.
Si te gusta cocinar, aquí vas a encontrar ideas auténticas y fáciles de replicar en casa.
Platos típicos de Córdoba
Salmorejo cordobés

El salmorejo es una crema fría espesa hecha a base de tomate, pan y aceite. Se sirve frío y tiene una textura densa y suave, ideal para los meses de calor. Tradicionalmente se preparaba como plato de aprovechamiento con pan del día anterior, y hoy es uno de los símbolos gastronómicos de Córdoba.
Los ingredientes son pocos y muy concretos: tomate maduro, pan blanco, ajo, aceite de oliva virgen extra y sal. El secreto está en usar tomates de calidad y un buen aceite.
Se suele servir en cuenco o plato hondo, coronado con huevo duro picado y taquitos de jamón serrano. Algunos lo acompañan con un chorrito extra de aceite por encima. También puede presentarse en pequeñas raciones como tapa.
Flamenquín cordobés
El flamenquín es un rollo empanado y frito, normalmente de lomo de cerdo relleno de jamón serrano. Es crujiente por fuera y jugoso por dentro, y representa la tradición de aprovechar la carne curada dentro de elaboraciones sencillas.
Se prepara colocando lonchas de jamón serrano sobre filetes de lomo. Se enrolla, se pasa por harina, huevo batido y pan rallado, y se fríe en abundante aceite. Puede acompañarse con patatas, ensalada o mayonesa.
Mazamorra cordobesa

La mazamorra es otra crema fría, precursora del salmorejo, pero más antigua. Se elaboraba sin tomate, que llegó más tarde a Europa, y es más suave y blanca. Tiene origen humilde y era común entre campesinos.
Los ingredientes son pan, almendras, ajo, vinagre, aceite y sal. La versión básica se puede acompañar con huevo duro, manzana o pasas. A veces se aromatiza con un toque de comino o limón.
Rabo de toro cordobés

Este guiso de carne se ha ganado su sitio en la gastronomía cordobesa por su sabor profundo y su textura melosa. Se cocina a fuego lento durante horas, hasta que la carne se separa del hueso con facilidad, y es habitual encontrarlo en las cartas de los bares y restaurantes más tradicionales. Su origen está ligado a la cocina popular de aprovechamiento, especialmente tras las corridas de toros.
Los ingredientes clave son rabo de toro, cebolla, ajo, zanahoria, tomate, vino tinto, laurel, pimienta y clavo. Se sofríen las verduras, se dora la carne y se incorpora el vino. Luego se deja cocer a fuego bajo varias horas hasta que el caldo se espesa y la carne se vuelve tierna. Se puede acompañar con patatas fritas o puré.
Berenjenas fritas con miel (o simplemente berenjenas fritas)

Las berenjenas fritas son un entrante típico y muy popular. Se cortan en bastones o rodajas finas, se salan y se dejan reposar para quitarles el amargor. Después se enharinan y se fríen en aceite caliente hasta que quedan crujientes. La versión más común se sirve con miel de caña por encima, aunque también se pueden acompañar con salmorejo o simplemente con sal y un toque de limón.
Es una tapa habitual en bares y tabernas cordobesas. Se sirven como aperitivo, entrante o guarnición, y combinan bien con platos principales de carne. También se preparan en casa como opción rápida y sabrosa para compartir.
Alcachofas a la montillana

Este plato se caracteriza por el uso de vino blanco de la denominación Montilla-Moriles, típico de la provincia de Córdoba. El vino no solo da nombre a la receta, sino que aporta un sabor distintivo, ligeramente dulce y aromático. Es un plato que mezcla lo vegetal con el sabor profundo del vino y las especias, y suele prepararse en temporada de alcachofas, entre invierno y primavera.
Las alcachofas se limpian y se cuecen ligeramente antes de guisarlas. Los ingredientes más habituales son alcachofas, vino Montilla-Moriles, ajo, cebolla, perejil, laurel, aceite de oliva y sal. En algunas versiones se añade jamón picado o almendras. Se cocinan en cazuela a fuego medio hasta que quedan tiernas y bien impregnadas del vino.
Sopas/frías y aperitivos: Ajoblanco y Boquerones en vinagre

El ajoblanco es una sopa fría que se elabora a base de almendras, ajo, pan, agua, vinagre y aceite de oliva. Su textura es ligera y su sabor, fresco y suave. Es considerado un precursor de otras sopas frías andaluzas, como el salmorejo o el gazpacho, aunque con un perfil más delicado. Se sirve muy frío y a veces se acompaña con uvas, manzana o melón.
Los boquerones en vinagre son una tapa clásica en Córdoba. Se elaboran marinando el pescado crudo en vinagre hasta que se blanquea, lo que actúa como conservante natural. Luego se aliñan con ajo, perejil, aceite de oliva y, a veces, un toque de sal. Es un plato fresco, fácil de preparar y perfecto como aperitivo. Se suele servir en frío, acompañado de pan y aceitunas.
Dulces tradicionales: Pastel cordobés
El pastel cordobés es un dulce típico elaborado con hojaldre relleno de cabello de ángel, aunque también puede llevar jamón serrano en versiones saladas. Se cubre con azúcar y canela, y a veces con almendras picadas. La masa crujiente contrasta con el relleno suave y dulce. Es un postre sencillo, pero muy representativo de la repostería local.
Tradicionalmente se consume en otoño, especialmente durante la celebración de San Rafael, patrón de la ciudad. También se encuentra en pastelerías durante todo el año. Sigue siendo muy popular entre los cordobeses, tanto en su versión individual como en formato familiar para compartir.
Otros platos y recetas populares de Córdoba

Habas con jamón
Las habas con jamón son un plato sencillo y sabroso, elaborado con habas frescas o congeladas salteadas con jamón ibérico y cebolla. A veces se les añade huevo o menta para darles un toque extra. Es una receta humilde que refleja la cocina de temporada y el uso de ingredientes locales.
Olla cordobesa
Estos guisos combinan garbanzos con carne, chorizo, morcilla y verduras. Se cocinan a fuego lento y son típicos del invierno. En la olla cordobesa se incluyen también arroz o fideos. Son platos completos y nutritivos, muy ligados a la cocina casera de la provincia.
Migas cordobesas
Se elaboran con pan duro troceado, ajo, aceite y acompañamientos como panceta, chorizo o pimientos. Algunas versiones incorporan sardinas o uvas. Es una receta de origen rural, ideal para días fríos y reuniones familiares.
¿Qué define la gastronomía tradicional de Córdoba?

Influencias históricas (romana, árabe, andaluza)
La cocina cordobesa es un cruce de caminos. Hereda técnicas romanas como el uso de legumbres y guisos lentos, incorpora ingredientes y especias de tradición árabe, como el comino, el azafrán o el uso del almendrado en dulces, y mantiene la esencia andaluza con platos frescos, elaboraciones simples y mucho sabor. Esta mezcla ha dado lugar a una gastronomía rica, equilibrada y profundamente arraigada en lo local.
Ingredientes característicos: aceite de oliva, productos de huerta, productos de la sierra, carnes…
El aceite de oliva virgen extra es la base de casi todo. Se usa para cocinar, aliñar, conservar o freír, y su presencia es indiscutible. Las verduras de la huerta, berenjenas, tomates, pimientos, cebollas, están presentes en platos fríos y guisos.
Desde la sierra llegan carnes como el cordero o el cerdo ibérico, fundamentales en recetas como el flamenquín o el rabo de toro. También destacan los productos curados, especialmente el jamón y los embutidos.